Opción Democrática: El discurso de Abinader es un dejavú de los últimos 20 años

27/02/2026

Respuesta de Opción Democrática a la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader 2026

Desde hace décadas los dominicanos y dominicanas queremos lo mismo: luz y agua limpia en nuestros hogares, que el salario alcance para llegar a fin de mes, vivir con tranquilidad, y la certeza de que quien roba al Estado y le falla a la nación paga las consecuencias. Una y otra vez el pueblo dominicano ha depositado su confianza en los partidos de siempre; con la esperanza de una mejor realidad: una República Dominicana que no solo crezca en las cifras, sino que ese crecimiento se sienta en la vida y en el bolsillo de la gente.

Hoy escuchamos un discurso de quien nos prometió un cambio que suena igual al de todos los gobiernos anteriores. Quisiéramos poder decir otra cosa, pero nuevamente, como cada 27 de febrero, escuchamos un gobierno que tiene una desconexión con la realidad que viven día a día las familias dominicanas. 

Los partidos de siempre, que son los que han tenido el privilegio de dirigir nuestra nación, no solo tienen los mismos discursos: gobiernan igual y mantienen los mismos intereses, que son los de los grupos que les financian sus campañas. No los de la gente. 

El gobierno de Luis Abinader y el PRM nos prometen convertirnos en un país desarrollado en una década, pero estos seis años de gestión se han caracterizado por el deterioro sistemático de los servicios que la gente usa todos los días. Esa es la diferencia entre crecimiento económico y desarrollo económico: el PIB crece mientras los dominicanos y dominicanas retroceden. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido.

1. Hoy somos el país que tendrá un puerto espacial, mientras acabamos de vivir dos apagones nacionales de más de 12 horas en un cuatrimestre.  El gobierno celebra que la capacidad instalada de generación eléctrica creció. Pero solo el Distrito Nacional acumuló 4,075 horas sin electricidad, casi 170 días sin luz. Expertos vienen advirtiendo esta crisis desde 2021, pero el gobierno los ignoró, teniendo que importar barcazas de emergencia, como la de Los Negros de Azua, sin considerar el impacto en el medio ambiente, la salud y la vida de los pescadores de la zona. Durante todo su discurso, el Presidente contrasta los logros de este año de su gobierno con el 2019, pero no menciona que solo en 6 años ha devuelto a los niveles de pérdida de electricidad de hace 15 años.

2. El dinero que no alcanza. Es una vergüenza que se anuncie con orgullo que solamente el salario mínimo más alto, entre diecisiete salarios mínimos, apenas supera la canasta básica del primer quintil. Eso quiere decir que apenas cubre lo mínimo para el 20% de las familias más pobres.

Y a pesar de eso, el gobierno con mayoría en el congreso y demás partidos de siempre que lo componen, han decidido no aplicar el ajuste por inflación del Impuesto Sobre la Renta desde 2017, aplicando impuestos a salarios que no cubren ni la canasta básica, lo que empobrece más a las familias dominicanas. Desde entonces, los precios acumulan una inflación de 52%.

Según lo establecido en la ley, nadie que gane menos de 51,000 pesos debería pagar ese impuesto, pero ni el Presidente ni el Congreso han tenido la voluntad para que la ley se cumpla y alivianar la carga financiera de las familias dominicanas. Celebran “Eliminar la pobreza” por un lado pero mantienen la precariedad por el otro. 

3. Tenemos un presupuesto que financia la burocracia, en vez del futuro. El 88% del presupuesto nacional se va en gasto corriente. Solo el 12% se invierte en lo que el pueblo necesita: salud, educación, mejor calidad de vida. Para alcanzar la Meta RD 2036 que el presidente tanto promovió, y por la que parece que dejó de lado la Estrategia Nacional de Desarrollo, la economía requiere una inversión social sostenida de al menos 4 a 5% del PIB. Llevamos años por debajo de ese umbral, llegando apenas al 2.6% en la actualidad.

4. ¿Qué país le dejará este gobierno a las próximas generaciones? El Ozama y el Isabela siguen entre los ríos más contaminados del mundo. La megaminería en Cotuí ha desplazado a decenas de familias. Y además. la degradación ambiental y el cambio climático nos cuesta casi el 1% del PIB cada año, más de lo que el gobierno invierte en proteger ese mismo medioambiente. Mientras, el presidente anuncia un data center de Google que demandará enormes cantidades de agua y energía, nadie explica cómo vamos a garantizar agua y medio ambiente sostenible a la República Dominicana en el futuro. No solo están ignorando la contaminación que ya tenemos, sino que también están haciendo negocios que comprometen aún más nuestro medioambiente. La fórmula perfecta para destruir el futuro.

5. En seis años le han entregado al país cero condenas firmes de corrupción. No podemos solo celebrar operaciones y arrestos. El éxito tenemos que medirlo en condenas y dinero devuelto al pueblo. El caso Odebrecht con 92 millones de dólares en sobornos confesados, terminó con absoluciones en la Suprema Corte y ningún sobornado identificado. El caso Antipulpo lleva más de dos años en juicio sin sentencia. Hay más de veinte operaciones activas en el sistema judicial, 

No podemos dejar de mencionar el doloroso caso de SENASA, en donde empresarios y políticos acusados de corrupción indicaron que el dinero de los sobornos pasaba directamente a los gastos de campaña del PRM.

No sirve de nada hablar duro y darse en el pecho con indignación moral si en seis años de gobierno no han tomado medidas para sacar el dinero sucio de las campañas electorales. Nos mantienen como el país con el financiamiento de campañas más oscuro de todo el continente. Las intenciones no construyen instituciones. ¿Qué va a hacer el PRM para evitar nuevas candidaturas financiadas por narcotráfico y por corrupción en las próximas elecciones? No basta con declaraciones moralistas, se requieren reformas en el sistema electoral para establecer topes a los gastos de campañas, fiscalización, rendición de cuentas y sanciones reales a quienes los violen. 

Una rendición de cuentas real le respondería al pueblo dominicano lo siguiente:

¿Por qué en 2026 seguimos pagando facturas altas por un servicio eléctrico que falla, y cuál es el plan concreto, las fechas y responsables, para que se resuelva definitivamente?

¿Cuándo se hará justicia con la clase trabajadora, y se indexará el Impuesto Sobre la Renta de acuerdo al costo de la vida de hoy?

¿Por qué seguimos tomando préstamos sin garantías de cumplimiento? ¿Por qué solo el 12% del presupuesto se invierte a futuro, y qué reformas estructurales se harán para liberar recursos hacia inversión real en educación, agua y salud?

¿Por qué cada vez más ríos se convierten en cloacas y qué plan existe para que el tan alabado crecimiento económico no siga destruyendo las bases naturales que sostienen el turismo y la agricultura? ¿Qué va hacer el gobierno sobre la contaminación de nuestro mayor embalse, la presa de Hatillo, que hoy está inundada de contaminación con materia fecal y metales pesados?

¿Y por qué, con más de veinte operaciones anticorrupción abiertas, no han tomado medidas para regular el dinero que entra en las campañas electorales?

En lo que sí podemos estar de acuerdo con el presidente, es que la República Dominicana tiene todo lo que necesita para ser un país desarrollado. Pero en Opción Democrática sabemos que el desarrollo no se mide en números macroeconómicos, sino en la calidad de vida de la gente. Al igual que lo hicieron tantos héroes y heroínas antes de nosotros, sabemos que siempre hay alternativa. Que hay un futuro donde los dominicanos y dominicanas vivimos mejor, y eso es lo que estamos construyendo en Opción Democrática.